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Creció creando: primero vestidos para muñecas y luego una escuela para niñas pateadoras. También creó una identidad propia, un estilo de ser líder y un método eficaz para motivar.
Es una cambiadora de reglas. Pertenece al equipo de los afortunados que han logrado vivir de su pasión. Por soñadora. Por tesonera.
Es una imprescindible de su industria, un nombre referencia de este gran suceso llamado “fut femenil”.
Su obsesión actual: demostrar que el fútbol femenil no es sólo para mujeres, como el varonil nunca fue solo para los hombres. Ahí la lleva bastante bien: Somos muchos los apantallados con la maravilla que hoy son las chavas en la cancha. Y no son pocos los pendientes del negocio, que crece como la espuma.
Nuevos modelos. Nuevas formas. Nuevas aficiones. Nuevas alianzas y Nuevos derroches de talento
Las mujeres patean cada balón como si fuera el último que van a patear, dice su líder. Y ella, es la más entusiasta impulsadora de patadas.
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Creció creando: primero vestidos para muñecas y luego una escuela para niñas pateadoras. También creó una identidad propia, un estilo de ser líder y un método eficaz para motivar.