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Cuando le dio al clavo del emprendimiento, ya llevaba varios intentos, idas, venidas y un buen recorrido de godín.
Su estilo de vida no siempre fue el que es hoy. Pero se dejó venir la adultez con sus inquietudes y demandas. Y sobre todo, se dejó venir Pablo, que resultó el principal motor transformador.
Tuvo a sus dos hijos al mismo tiempo: uno de carne y hueso y otro de facturas y expansión.
Algo clave para el crecimiento: la voluntad de compartir. Su visión de fundadora nunca fue mezquina, sino al revés: creó una sociedad complementaria en talentos y puso el foco en planificar, sumar, dividir tareas, repartir, e invitar. Esos fueron sus verbos al fundar y esos mismos nutren hoy su estar en el mundo y sus relaciones.
Ella representa el círculo virtuoso por excelencia: cuerpo sano, mente sana, y entonces energía sana, risas sanas, ideas de negocio sanas y bonanza de la que no se acaba.
Pido junto a ella pa q todo lo suyo se me pegue. También el cuerpazo.
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Cuando le dio al clavo del emprendimiento, ya llevaba varios intentos, idas, venidas y un buen recorrido de godín.