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Cuando le dio al clavo del emprendimiento, ya llevaba varios intentos, idas, venidas y un buen recorrido de godín.
Su estilo de vida no siempre fue el que es hoy. Pero se dejó venir la adultez con sus inquietudes y demandas. Y sobre todo, se dejó venir Pablo, que resultó el principal motor transformador.
Tuvo a sus dos hijos al mismo tiempo: uno de carne y hueso y otro de facturas y expansión.
Algo clave para el crecimiento: la voluntad de compartir. Su visión de fundadora nunca fue mezquina, sino al revés: creó una sociedad complementaria en talentos y puso el foco en planificar, sumar, dividir tareas, repartir, e invitar. Esos fueron sus verbos al fundar y esos mismos nutren hoy su estar en el mundo y sus relaciones.
Ella representa el círculo virtuoso por excelencia: cuerpo sano, mente sana, y entonces energía sana, risas sanas, ideas de negocio sanas y bonanza de la que no se acaba.
Pido junto a ella pa q todo lo suyo se me pegue. También el cuerpazo.
Si hay una marca de alcance, esa es Comex. Impacta a millones. Impacta parejo. No hay un mexicano que no haya pintado algún espacio en algún momento importante de su vida. Y es que todo tiene color: las cosas, los lugares, los estados de ánimo que atravesamos, nuestros sueños…

Esta semana, Blanca Juana platica con Sylvia: ella es burbujeante como la champaña de celebración que abrimos hoy. No me imagino a alguien mejor para personificar el episodio 100 de Buena Banda Podcast.
Rebelde desde que escondía los acordeones en el delantal y fumaba a los 15, neceó con ser publicista a pesar del juicio de su papá. Llegó a dirigir las agencias icónicas y brillar en los consejos gremiales, creó piezas que hoy son referencia, influyó entre los grandes y se independizó de todas las formas.
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Esta semana, Blanca Juana platica con Ale: La más potrilla de una familia, que tenía más bríos que dudas, siguió su naturaleza fuerte y terminó dirigiendo a todos los demás. Éste es un episodio sobre sacar la casta; es también la historia de una mujer que aplica la sabiduría de “cabeza fría + corazón calientito”. Y, en vez de retirarse para comunicarse con caballos –como es su anhelo–, sigue presidiendo, con amor y compromiso, el negocio que fundó su sibarita papá. Amo la historia improbable de cómo terminó conduciendo a su clan.
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Esta semana, Blanca Juana platica con Ana Victoria: Muy pronto en la chamba se dio cuenta de que las reglas de la vida profesional estaban diseñadas en lenguaje masculino. No era casualidad que las mujeres no figuráramos. Decidió, entonces, poner su talento y conocimientos al servicio de una nueva y creciente tribu.