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Esta semana, Blanca Juana platica con Marlene: Esta mujer que creció en el mar y nunca desobedece a su propia intuición, no se quita mérito propio, ni se lo quita al buen equipo que comanda, pero sí atribuye gran parte de su éxito a la buena fortuna. Es discreta, lista y reservada: un poco por tímida y otro poco por el maldito síndrome del impostor, que no termina de poderse sacudir, a pesar de que su empresa es unicornio. U-NI-COR-NIO.
Formada en México, con mucho corazón en Francia, internacionalista vuelta financiera por azar, es de las que elige confiar y fluir; y su gloria profesional es buena prueba de que soltar funciona. En su caso, la vida le acomodó incluso los tiempos para poder tomar entrevistas de chamba y pruebas varias, entre pueblitos recorridos en bici en la ruta de Santiago.
Su intención de dedicarse a cambiar el mundo, hoy la lleva a cabo desde un lugar que combina dinero, innovación y perspectiva de género. Cuando el corazón está bien puesto, los talentos siempre encuentran el camino.
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Esta semana, Blanca Juana platica con Sylvia: ella es burbujeante como la champaña de celebración que abrimos hoy. No me imagino a alguien mejor para personificar el episodio 100 de Buena Banda Podcast.
Rebelde desde que escondía los acordeones en el delantal y fumaba a los 15, neceó con ser publicista a pesar del juicio de su papá. Llegó a dirigir las agencias icónicas y brillar en los consejos gremiales, creó piezas que hoy son referencia, influyó entre los grandes y se independizó de todas las formas.
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Esta semana, Blanca Juana platica con Ale: La más potrilla de una familia, que tenía más bríos que dudas, siguió su naturaleza fuerte y terminó dirigiendo a todos los demás. Éste es un episodio sobre sacar la casta; es también la historia de una mujer que aplica la sabiduría de “cabeza fría + corazón calientito”. Y, en vez de retirarse para comunicarse con caballos –como es su anhelo–, sigue presidiendo, con amor y compromiso, el negocio que fundó su sibarita papá. Amo la historia improbable de cómo terminó conduciendo a su clan.
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Esta semana, Blanca Juana platica con Ana Victoria: Muy pronto en la chamba se dio cuenta de que las reglas de la vida profesional estaban diseñadas en lenguaje masculino. No era casualidad que las mujeres no figuráramos. Decidió, entonces, poner su talento y conocimientos al servicio de una nueva y creciente tribu.