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Esta es la historia de una mujer a la que el destino le enchuecó los planes y le enderezó las satisfacciones. Su profesión –de 22 años en una empresota pública global– ha sido la de construir un gran campo de juego e impacto, que la hace sentir viva y siempre re-energizada. ¿Quién no quiere un trabajo así? Claro, también hay que dar extraordinarios resultados de negocio. Ella los da y le gusta el doble dígito.
Se dice perfeccionista en rehabilitación y tiene un mantra que celebra eso, porque sabe celebrar las pequeñas victorias y sabe también compartir sus aprendizajes; simplemente los da, como si fueran galletas salidas de una caja de “Surtido Rico”.
Es networkera profesional, lectora voraz, mentora, energía pura. Mujer vitaminada a partir del quehacer por el otro.
Atención mamás imperfectas tirando la toalla: Créanme, ustedes quieren escuchar lo que tiene que decirles esta señora directora de la vulnerabilidad.
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Esta semana, Blanca Juana platica con Sylvia: ella es burbujeante como la champaña de celebración que abrimos hoy. No me imagino a alguien mejor para personificar el episodio 100 de Buena Banda Podcast.
Rebelde desde que escondía los acordeones en el delantal y fumaba a los 15, neceó con ser publicista a pesar del juicio de su papá. Llegó a dirigir las agencias icónicas y brillar en los consejos gremiales, creó piezas que hoy son referencia, influyó entre los grandes y se independizó de todas las formas.
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Esta semana, Blanca Juana platica con Ana Victoria: Muy pronto en la chamba se dio cuenta de que las reglas de la vida profesional estaban diseñadas en lenguaje masculino. No era casualidad que las mujeres no figuráramos. Decidió, entonces, poner su talento y conocimientos al servicio de una nueva y creciente tribu.
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Esta semana, Blanca Juana platica con Ale: La más potrilla de una familia, que tenía más bríos que dudas, siguió su naturaleza fuerte y terminó dirigiendo a todos los demás. Éste es un episodio sobre sacar la casta; es también la historia de una mujer que aplica la sabiduría de “cabeza fría + corazón calientito”. Y, en vez de retirarse para comunicarse con caballos –como es su anhelo–, sigue presidiendo, con amor y compromiso, el negocio que fundó su sibarita papá. Amo la historia improbable de cómo terminó conduciendo a su clan.