
Le pidieron echarle un ojo a un negocio. Le echó los dos y le echó toda su mente financiera y analítica. Entonces despertó su ambición, y su energía toda se dedicó a meterle power al proyecto, fortalecer al equipo, reescribir la visión e instalar una nueva cultura laboral.
Hoy dirige una empresa picante y deliciosa, que innova, crece y se diversifica. Está armada de pé a pá: con buena gobernanza, buenas prácticas y buena proyección.
Esta regia fuera de serie se define a sí misma como renacentista. Es inquieta, pragmática y vorazmente curiosa. Ha sido consultora, aprendiz de permacultura desconectada del mundo y hasta productora de vino.
Además de empresaria, es inversionista y mamá de familia. Y está en entrenamiento de decir que NO con voluntad férrea… aunque le cueste.

Esta semana, Blanca Juana platica con Sylvia: ella es burbujeante como la champaña de celebración que abrimos hoy. No me imagino a alguien mejor para personificar el episodio 100 de Buena Banda Podcast.
Rebelde desde que escondía los acordeones en el delantal y fumaba a los 15, neceó con ser publicista a pesar del juicio de su papá. Llegó a dirigir las agencias icónicas y brillar en los consejos gremiales, creó piezas que hoy son referencia, influyó entre los grandes y se independizó de todas las formas.
.webp)
Esta semana, Blanca Juana platica con Ale: La más potrilla de una familia, que tenía más bríos que dudas, siguió su naturaleza fuerte y terminó dirigiendo a todos los demás. Éste es un episodio sobre sacar la casta; es también la historia de una mujer que aplica la sabiduría de “cabeza fría + corazón calientito”. Y, en vez de retirarse para comunicarse con caballos –como es su anhelo–, sigue presidiendo, con amor y compromiso, el negocio que fundó su sibarita papá. Amo la historia improbable de cómo terminó conduciendo a su clan.
.webp)
Esta semana, Blanca Juana platica con Ana Victoria: Muy pronto en la chamba se dio cuenta de que las reglas de la vida profesional estaban diseñadas en lenguaje masculino. No era casualidad que las mujeres no figuráramos. Decidió, entonces, poner su talento y conocimientos al servicio de una nueva y creciente tribu.