.webp)
Esta semana, Blanca Juana platica con Mónica Loaiza: Banquera, auditora y ahora consejera independiente. También es presidenta de consejeras y gran respaldadora de todas las demás. Es una professional trouble maker, un “bicho raro”. Un roble firme, que sin embargo llora facilito. Buena navegante de aguas turbulentas y buena escucha activa.
Moni aprendió a vivir durante años con la enfermedad de su marido mientras criaba un bebé; y luego, durante años también, toleró estar vinculada a un problemazo que ni le tocaba. Se puede hacer un drama o se puede respirar hondo y seguir adelante. Ella siempre eligió lo segundo.
Hoy, su carrerón a cuestas y su estilo humano para hacer equipos, le han conseguido las mejores condiciones para ser godín sin serlo, en una empresa que es un cielo profesional. Se llama reputación. Se llama cosecha.
Sacar la casta conviene, pues termina por atraer mucha fortuna.
.webp)
Esta semana, Blanca Juana platica con Ale: La más potrilla de una familia, que tenía más bríos que dudas, siguió su naturaleza fuerte y terminó dirigiendo a todos los demás. Éste es un episodio sobre sacar la casta; es también la historia de una mujer que aplica la sabiduría de “cabeza fría + corazón calientito”. Y, en vez de retirarse para comunicarse con caballos –como es su anhelo–, sigue presidiendo, con amor y compromiso, el negocio que fundó su sibarita papá. Amo la historia improbable de cómo terminó conduciendo a su clan.

Esta semana, Blanca Juana platica con Sylvia: ella es burbujeante como la champaña de celebración que abrimos hoy. No me imagino a alguien mejor para personificar el episodio 100 de Buena Banda Podcast.
Rebelde desde que escondía los acordeones en el delantal y fumaba a los 15, neceó con ser publicista a pesar del juicio de su papá. Llegó a dirigir las agencias icónicas y brillar en los consejos gremiales, creó piezas que hoy son referencia, influyó entre los grandes y se independizó de todas las formas.
.webp)
Esta semana, Blanca Juana platica con Ana Victoria: Muy pronto en la chamba se dio cuenta de que las reglas de la vida profesional estaban diseñadas en lenguaje masculino. No era casualidad que las mujeres no figuráramos. Decidió, entonces, poner su talento y conocimientos al servicio de una nueva y creciente tribu.